Circunloquio

Érase una vez un niño al que le dijeron que si se caía desde la ventana, del golpe se convertiría en tortilla de patata.

22 comentarios en “Circunloquio”

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  1. Nos da miedo hablar de la muerte, del legado, de lo que queda cuando nos vamos… Este corto lo hace con una sensibilidad exquisita, y además con toques de humor. De verdad, enhorabuena total.

    1. Hola Melia… Me alegro que aprecies el sentido del humor, sútil pero necesario a la hora de hablar de estos temas. Un abrazo y gracias por ver Circunloquio.

      1. La imagen de la figurita de los novios sobre el aspirador tiene una carga metafórica muy bonita, que rematan muy bien cuando desaparece por debajo del mueble. Es muy tierno este corto. Por cierto, yo también me sentí como un astronauta cuando pasé por lo mismo. Gracias por el Circunloquio.

  2. Es una despedida, es un paseo por una vida, es lo bonito de lo cotidiano, de los recuerdos… Es el inicio de la nostalgia. Pues oigan, muy bien que se hagan cortos así, que no todo va a ser ji jo ju.

  3. Es profundo sorprendente quizá autobiográfico parcialmente de una infancia urbana. Plantea la duración de la existencia y su Naturaleza efímera. Tiene ecos de la conquista del espacio o de las guerras de las galaxias que tanto me gustó ebmn mi infancia y la madre del autor tenía muñecas de aragon que es mi tierra.
    Me ha gustado mucho

  4. Circunloquio es una historia personal, un recuerdo íntimo de un individuo concreto que tiene el poder de convertirse en universal. De una manera sencilla y sosegada, con ayuda de una sutil melodía y de registros sonoros del pasado, nos transportamos a la infancia. Es la infancia del autor, pero es la de todos. Es el poder de los objetos, de las imágenes del pasado, para avivar recuerdos. Recuerdos tal vez vividos, tal vez inventados, pero no por ello menos reales.

  5. Gracias. Acabo de pasar por algo parecido y este corto ha sido terapeútico. Tan cortito, pero tan bien resumido lo que se siente, yo me solía identificar con la figura del un naúfrago, pero un astronauta también me vale.

  6. Un poema de César Vallejo (Masa), dice así: Al fin de la batalla, / Y muerto el combatiente, vino hacia él un hombre / Y le dijo: “No mueras, te amo tanto!”. Este corto conmueve porque además de bien hecho es un gesto de amor y -también- de un deseo impotente. Por eso el poema sigue: Acudieron a él veinte, cien, mil, quinientos mil, / Clamando: “Tanto amor, y no poder nada contra la muerte!”. La razón nos dice que no podemos nada, salvo recordar, pero Unamuno diría: ¿porqué ha de tener más razón la cabeza que el corazón? Hermoso corto porque paradójicamente es la afirmación del deseo y de la vida. Y su calidad lo confirma. Enhorabuena, Miguel.
    Angel

  7. ¡Precioso! Y qué cierto eso de que los objetos perduran pero las personas que recordamos su importancia desaparecemos. La vida sigue por mucho que nos cueste a veces a los que nos hemos quedado en ella flotando como astronautas. Cortos como este son muy necesarios porque te recuerdan lo importante: aprovechar el tiempo con los seres queridos… ¡y comer tortilla de patata! ¡Enhorabuena por el CIRCUNLOQUIO, Miguel!

  8. Hoy he podido ver tu corto: Circunloquio. No sé por qué, pero me he puesto triste. El recuerdo tiene un doble efecto secundario. Por un lado, divagas dulcemente por las memorias más entrañables. Por otro, lamina ferozmente aquello que amas y ya no está…

    “Está chulo” como decíamos hace años, pero sigue latiendo cuando dejas de verlo. Un abrazo